New York III

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El descubrimiento de la bahía de Nueva York

Giovanni da Verrazano

En 1523, Francisco I de Francia convenció al navegante florentino Giovanni da Verrazano de reunir una flota para descubrir un acceso marítimo a Cathay por el océano Pacífico, pasando por el oeste. Verrazano obtuvo lo que deseaba y a fines de 1523, se embarcó en Dieppe en una pequeña carabela, «La Dauphine», acompañado por unos cincuenta hombres. Después de haber bordeado la costa atlántica, partió en rumbo al continente americano. En marzo de 1524, exploró las costas de Carolina del Norte, para luego continuar con la navegación hacia el norte. El 17 de abril de 1524, ancló cerca de la bahía de Nueva York, antes de continuar su ruta hacia el norte.
Verrazano fue el primer explorador europeo en descubrir el lugar de la futura ciudad de Nueva York que bautizó como Nueva Angulema en honor de Francisco I, ex-duque de Angulema, quien había financiado su viaje. De regreso a Francia, Verrazano compartió sus descubrimiento con el rey y reunió los fondos necesarios para realizar un segundo viaje, que le permitiera continuar con su exploración; sin embargo, en un contexto político difícil marcado por derrotas militares contra el enemigo español, la exploración del Nuevo Mundo apareció como un objetivo secundario, por lo cual el explorador italiano tuvo que cancelar la expedición y entregar sus buques a la armada francesa.

Henry Hudson

A inicios de la era de conquista del Nuevo Mundo, solamente Inglaterra y los dos países de la península ibérica, España y Portugal, poseían los medios y conocimientos necesarios para realizar expediciones a América; sin embargo, los exploradores determinados a cruzar el océano Atlántico provenían de toda Europa, como lo muestran los italianos Cristóbal Colón, originario de Génova, y Giovanni da Verrazano, originario de Florencia. El inglés Henry Hudson formaba parte de estos navegantes veteranos, por lo que fue contratado por la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, en nombre de Jodocus Hondius y de Petrus Plancius, para descubrir el Paso del Noroeste hacia Asia. Hudson ya había intentado en dos ocasiones descubrir este paso, pero en nombre de los ingleses de la Compañía de Moscovia en 1607 y 1608.
Una vez más, Hudson fracasó en el intento de encontrar el famoso paso, pero lejos de abandonar su expedición, siguió los consejos de otro explorador inglés, John Smith, se dirigió hacia Terranova a bordo de su navío de 80 toneladas, el Halve Maen (“Media luna”, en neerlandés). Navegó hacia el sur buscando el legendario paso en cada estuario.6 El 2 de septiembre de 1609, Hudson ingresó a la bahía formada por el « Gran río de las montañas », es decir, la actual bahía de Nueva York. El 10 de septiembre, el explorador continuó su viaje avanzando en el estrecho y siguiendo el río que llevaría posteriormente su nombre: el río Hudson. Habiendo llegado según él al límite navegable del curso de agua, dio marcha atrás el 20 de septiembre. Hudson descubrió así el sitio de Nueva York en nombre de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales que emprendió la colonización de la región quince años más tarde. Para los holandeses, el río que unía Fort Orange con Nueva Ámsterdam se llamaba North river (río del Norte).

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